I. Tiempo de abrir brecha
«28 Sucedió cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero. Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su nombre Fares». Génesis 38:28-29
Por muchos años has luchado para sobresalir, para marcar la diferencia, para hacer cosas grandes para el Señor. Has tratado de abrirte brecha por ti mismo, de correr a tu manera para marcar el paso, pero en todos los intentos los resultados siempre han sido los mismos. Otros han tratado de usurpar tu lugar, de colocarse en la posición para la que fuiste diseñado; han tomado ministerios que no les pertenecen, negocios y proyectos que fueron diseñados para ti; incluso han tomado oportunidades que pertenecen a tu familia, porque sencillamente creyeron llegar primero y tomaron por la fuerza.
Hablo de usurpación y latrocinio, de tomar lo que pertenece a los hijos para darlo a extraños, de tomar lo que pertenece a tu linaje y tu sangre y que otros tomaron con astucia humana. Han sido años de ver pasar las oportunidades, de no poder ver cosas nuevas y diferentes en tu panorama, de vivir siempre de forma limitada. Pero ahora algo está cambiando en el ambiente; hay algo que el Señor está cambiando para mostrarte que aún tiene planes contigo, con tu casa y tu destino. Es tiempo de dar a luz, de emprender nuevas visiones, de iniciar nuevos proyectos, de dar a luz lo nuevo de Dios. Por mucho que hayan luchado para robar tu destino y derecho como primogénito, el Señor te coloca adelante en este tiempo. Por eso, así te dice el Señor:
“Hijo mío, es tiempo de avanzar; tiempo donde te devolveré tu derecho como primogénito, tiempo donde todo lo que se te retuvo en el pasado volverá a tus manos. Es el tiempo donde te abro brecha, donde abro camino para que puedas avanzar en esta temporada. Vengo declarando sobre ti que saliste primero, que eres único, que te escogí desde antes que nacieras; que desde el vientre de tu madre te llamé como profeta a las naciones y que mi mano está contigo. He observado que durante todo este tiempo no has bajado los brazos, no te has detenido; a pesar del dolor y la aflicción has seguido tu camino, sin rendirte y sin negar mi nombre. Por tanto, te abriré brecha, te marcaré el paso y te mostraré el camino por el que debes andar. Por más que traten de detenerte, yo, el Señor, te abriré paso y te brindaré mi ayuda; extenderé mi mano sobre ti para hacer que alcances tu propósito”.
II. Tiempo de fin de la temporada de sequía
«Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová». Génesis 26:12
Has estado en una temporada de sequía, una temporada donde tu productividad se ha visto afectada por lo duro de la jornada. Has sembrado mucho y cosechado poco; has visto cómo tu semilla perece y no produce fruto alguno. Ha sido un tiempo de mucha aflicción y desesperación, tiempo donde las condiciones no te han favorecido y donde has estado a punto de rendirte. Por eso, así te dice el Señor:
“Es tiempo de sembrar, es tiempo de colocar tu semilla en la tierra. Es tiempo de emprender, de realizar, de echar fuera el temor, de quitar todo aquello que impide que la semilla crezca y produzca fruto. Es tiempo de expandir, de ensanchar, de crecer, de ver cómo tu Padre Celestial te acerca a una nueva temporada. Es una temporada de gozo, de abundancia, de provisión, donde comerás lo mejor del fruto de la tierra, donde tus graneros rebosarán y donde verás cómo alegro tu vida y tu corazón. Tu familia verá que lo que te prometí en el pasado, lo honro. Has estado esperando en secreto, en silencio, pacientemente aguardando tu nueva temporada; por eso, hijo mío, por amor a mí mismo estás entrando a tu nueva temporada. Una temporada que te hará llegar en salud y buena vejez, donde verás crecer a tus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Tus canas se llenarán de gozo por el vigor y la fuerza que te imprimo; serán años delante tuyo de abundante provisión, de alegrías, de ver mi bondad y de nuevas experiencias que llenarán tu corazón y te devolverán la juventud. Estoy poniendo fin al hurto y al latrocinio, a la usurpación de tu nombre y derecho legal: es tiempo de recuperar”.
III. Tiempo de reposo y descanso
«Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes». 2 Crónicas 20:30
Por muchos años has vivido bajo la mano de tus enemigos; tus adversarios te han buscado constantemente. Han sido años de persecución, de acoso y de intimidación; años donde la desesperación hizo que casi bajaras los brazos y te rindieras ante esas condiciones. Pensaste que el Señor te había abandonado, que se había olvidado de ti y de las buenas promesas. Tu corazón casi desfallece al ver que tus adversarios cada vez se hacían más fuertes sobre ti; uno a uno se levantaron y no daban reposo sobre ti, pero ese tiempo está cambiando hoy. Esa temporada de ocupación y acoso está llegando a su final. Por eso, así te dice el Señor:
“Es tiempo de reposo, es tiempo de descanso, es tiempo de recuperar tus fuerzas. Tiempo donde compensaré todos los años de aflicción en tu vida. Es tiempo de celebrar, de dar gloria a mi nombre, de disfrutar la buena tierra que te estoy dando; tierra donde fluye la leche y la miel, tierra donde tendrás reposo y descanso, tierra donde tus hijos crecerán en paz y verán mi bondad. Así como le di reposo a David y lo establecí en paz para gobernar, así te doy paz a ti. Es una paz que solo tu Padre Celestial puede brindarte; es la paz total y completa. Tendrás paz y reposo en tu economía, en tu familia, en tu salud y la de tus hijos, en tus bienes, en tus proyectos, en tu llamado y ejemplo ante las naciones. Tendrás paz por todas partes porque te bendigo de esa manera; por cuanto has buscado el bien de tu casa y los tuyos, por cuanto has sido obediente a mi dirección —aun luchando en contra de tus propios instintos y decisiones, sacrificando lo que más te llena por obedecerme a mí—, por eso te doy reposo de tus enemigos. Estoy rompiendo el poder del temor sobre ti; aquello que fue sembrado en tu interior desde que eras un niño, solo mi poder puede romperlo. Hijo mío, te doy reposo y descanso; te doy años de deleite y satisfacción, años donde trabajarás para mí pero también descansarás; años donde te expandiré pero te daré reposo; años donde me levantarás casa, tal como me lo has pedido, para que las naciones me conozcan y me honren. Es el tiempo donde traeré una paz absoluta sobre ti y tus hijos”.
IV. Tiempo de destrucción de tus enemigos
«Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo». Éxodo 14:30-31
Han sido años de persecución y acoso; años donde tus enemigos cada vez se han vuelto más fuertes e insistentes en su acoso sistemático. Son enemigos visibles e invisibles que tienen como propósito derribar tu fe, hacer que quites la mirada del Señor y que te rindas antes de llegar a tu destino. Ellos trabajan con llamadas telefónicas, correos, mensajes, rumores y planes perversos con el propósito de intimidarte y hacerte huir y retroceder. Pero prepárate, porque el tiempo donde la mano del Señor interviene ha llegado. Por eso, así te dice el Señor:
«Hijo mío, es tiempo de dejar la tierra de aflicción, la tierra de Gosén; tierra donde fuiste oprimido y obligado a trabajar de manera forzada; tierra donde tu alimento era el látigo; tierra donde fuiste explotado y afligido; tierra donde tus sueños se perdieron junto con los de tus generaciones; tierra donde el enemigo te acosó de forma sistemática y dolorosa. Pero ese tiempo ha llegado a su final. He dictado sentencia en contra de tus opresores, en contra de todo lo que se levantó contra tu casa en el pasado. Enemigos que buscaron quitarte la semilla y el poder de la descendencia, enemigos que fraguaron mentiras y rumores para matar a Moisés: vengo entrando en juicio contra ellos. El pago de su maldad ha llegado; el tiempo de su destrucción ha comenzado hoy. Yo, Jehová, me río de ellos, de sus planes, de sus perversiones y de su manera de acosarte, porque ahora verán que mía es la venganza y que doy el pago al hombre de acuerdo a su camino. Hijo mío, es el tiempo donde a los enemigos que te persiguieron y acosaron no los verás más, porque te llevo al otro lado. Abriré el mar para que pases en seco y tus angustiadores serán sepultados en lo profundo del mar. Prepárate para las buenas noticias, para las llamadas de gozo y alegría, para las convocatorias del cielo, para las nuevas relaciones, para nuevos proyectos y para gozar de todas las buenas cosas que traigo sobre ti».
V. Tiempo de cambios radicales
«Sucedió tal y como el hombre de Dios había dicho al rey: «Mañana a estas horas, a la entrada de Samaria, podrá comprarse dos seahs de cebada por un siclo de plata, y un seah de harina refinada por el mismo precio»». 2 Reyes 7:1 (Nota: La cita corregida es el versículo 1 o 18, el 8 trata otro tema).
Es tiempo de cambios radicales, cambios repentinos, cambios de un punto a otro; cambios de temporada y destino, de ubicación geográfica y de condiciones económicas. Vienen cambios sobre ministerios que han estado esperando este tiempo; es tiempo de cambios que traen un gran significado sobre lo que el Señor te ha llamado a hacer.
Muchos experimentarán cambios de un día a otro: trámites, documentos, permisos migratorios, residencias y ciudadanías serán expedidas de forma repentina. Es una temporada para aquellos que han sido pacientes, que han esperado sin moverse de la promesa. Es el tiempo donde todo aquello que se había estancado empieza a avanzar. Es tiempo de avances, de partir a nuevos rumbos, de alcanzar nuevas alturas; tiempo donde el Señor levanta nuevos empresarios, hombres y mujeres que serán los pilares del Reino. Es tiempo de cambios radicales sobre tu familia, sobre las condiciones de tus hijos y sobre todo aquello que parecía nunca llegar. Estás a punto de ver esos cambios radicales. Por eso, así te dice el Señor:
«Hijo mío, prepárate para los cambios radicales. Son cambios que te ayudarán a establecerte en el lugar donde te he colocado, que te impulsarán a alcanzar tu destino y te equiparán para el ministerio al que te he llamado. En el pasado has visto atrasos, casos que se han detenido y que pareciera que no avanzan, pero eso ha llegado a su final. He dictado orden para favorecer tu caso, para hacer que avance, para decirte que estoy de tu lado, que peleo por ti, que tu batalla es mía y que voy delante tuyo. Te bendeciré en esta nueva temporada; haré que tus graneros rebosen de trigo y que tus hijos sean llamados benditos, porque abriré las puertas para ellos, aun aquellas que parecían estar bien cerradas. Dueño soy de la plata y mío es el oro; por ello, te entrego abundancia de recursos y bienes. Haré que las leyes avancen en favor tuyo, que los procesos migratorios que estaban detenidos avancen en un día lo que tardaría años. Es el año de la recompensa y el favor».
VI. Tiempo de volver a escuchar su voz
«Y Jehová habló a Moisés, diciendo…» Números 13:1
Es tiempo de volver a escuchar su voz; tiempo de discernir con claridad las intenciones de su corazón, tiempo de dirección, de indicaciones y de revelación. Es el tiempo donde ya no hablará a tu vida solo por medio de figuras, sino donde volveremos a escuchar con claridad la voz de Dios. Muchos han experimentado ese silencio en donde sabes que el Señor está contigo y que está presente en tu vida, pero sientes que falta algo, una variable espiritual. En el pasado escuchabas con claridad su voz, sabías cuándo moverte y qué dirección tomar, pero hoy se ha hecho más complejo. Por momentos has sentido que el Señor te ha dejado, pero sabes que siempre está allí. Para aquellos que han pasado por el desierto del silencio, así te dice el Señor:
«Hijo mío, sé que has pasado una larga temporada en donde parece que me alejé, en donde no te hablé con la claridad del pasado. Ha sido una temporada donde quizá pensaste que habías hecho algo mal para que yo rompiera mi comunión contigo; pero lejos de romperla, te has acercado más. A veces pruebo al hombre, pruebo su interior, su carácter y devoción, y uso el silencio para que tú mismo conozcas lo que hay dentro de ti. Pero ese tiempo ha llegado a su final. Por cuanto te pedí que me entregaras lo más valioso, te pedí tu ministerio, y aun con dudas lo hiciste. Te encerraste en la cueva, te metiste en el silencio y confiaste en mí. Por días dudaste, pensaste en volver a usar el púlpito, pero sabías que tu Señor te había dado una instrucción. Te llamé a buscarme, a recibir nueva revelación, a conocerme en otra faceta, y has salido aprobado. Por ello, te entrego los recursos del cielo para tu ministerio; te abro las puertas de las naciones, te permito entrar y salir con libertad, acelero todo proceso que detenía tu llamado, quito toda traba y destruyo toda maquinación del adversario para retenerte. Por cuanto fuiste fiel en el silencio, te vuelvo a hablar con claridad; vuelvo a extender mi voz sobre ti. Te entrego abundancia de bienes, pero sobre todo, el temor de tus enemigos: cuando te vean, no te verán solo, sabrán que un ejército acampa alrededor de ti. Prepárate para esta nueva temporada, tiempo de escuchar nuevamente mi voz».
VII. Tiempo de rendir culto con júbilo y celebración
«Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta». 2 Samuel 6:14-15
Es tiempo de danza, de levantar el tabernáculo para celebración y fiesta al Señor. Es tiempo de rendir culto, de ir y danzar en la presencia del Señor. Este tiempo es para todos aquellos que han vivido en el anonimato, lejos de su destino; para todos los que han sido perseguidos por el enemigo y han sufrido el acoso de un «rey loco», así como Saúl persiguió a David. Les ha tocado esconderse en cuevas y en medio de las rocas, esquivar lanzas y dormir en soledad. Este es el tiempo para los rectos y puros de corazón, para aquellos que son fieles al Señor y cuyo único propósito es agradarle; para aquellos que constantemente buscan cómo adorar y servir a su Dios. Para ti, así te dice el Señor:
«He visto tu deseo, pero también he visto tu fidelidad y obediencia. He visto lo difícil que ha sido el camino y cómo has luchado para mantener tu mirada en mí. He visto cómo has andado errante, moviéndote de un lugar a otro, y cómo te has sostenido en la promesa. He visto tu amor hacia mi obra y hacia mis siervos; por ello te digo que levantarás casa para que las naciones escuchen de mí por medio de tu boca. Te doy los canales, los medios y los recursos; te presto los oídos de esta generación para que me adoren y me rindan culto. Es tiempo de alegría para tu ministerio porque eso que es pequeño y humilde lo usaré para avergonzar a los más expertos y sabios. Voy a remover a muchos y levantaré a otros. Es tiempo donde muchos celebrarán los cambios repentinos que traigo, pues aparto de tu camino a tus adversarios».
Declaraciones proféticas:
- Declaramos que la mano del Señor trae justicia sobre nuestra vida.
- Declaramos que los enemigos que nos acosaron en el pasado han sido destruidos por la mano del Señor.
- Declaramos que veremos crecer a nuestros hijos en paz.
- Declaramos que la tierra en la que El Señor nos planto es tierra de paz y provisión.
- Declaramos que ha finalizado el acoso sistemático del enemigo sobre nuestra casa.
- Declaramos que la mano del Señor es la que enriquece.
La palabra profética es escrita por el Pastor Hugo Magaña y llega a todas las naciones para ser un oasis espiritual para aquellos que mes a mes la reciben. Si deseas que la Palabra Profética llegue mes a mes a tu correo electrónico suscríbete en el formulario.
Ministerios Joel 225, liderado por el Pastor Hugo Magaña, ha sido un pilar espiritual para miles de personas alrededor del mundo. Con más de 25 años dedicados a servir la obra de Jesucristo, nuestro ministerio se enfoca en ministrar, equipar, anima, instruir y enviar al cuerpo de Cristo. A través de su misión profética y evangelística, han logrado impactar vidas en múltiples naciones.
Con tu apoyo nuestro ministerio podrá seguir llevando la predicación del evangelio a todas las naciones. Además de poder seguir llevando ayuda donde más se necesita y expandiendo el ministerio profético.


